jueves, 24 de febrero de 2011

Las Cartas de los Enamorados

Es una carta de afirmación personal, de elección de un nuevo objeto de amor más allá de los padres.

Nos habla del amor y de las pruebas sentimentales por encima de cualquier otra consideración. Conflictos y deberes sentimentales y conyugales, de amores, de erotismo, de voluptuosidad, infidelidades, mariposeo romántico. Lo erótico, la unión sexual. Simboliza el fluido misterioso o magnético que une a las personas, a los enamorados, a los que simpatizan, a los que se atraen.

La acción dramática que nos presenta la carta número cinco es una ceremonia colectiva más que una confrontación individual. En esta ceremonia, los sacerdotes, como miembros de la audiencia, juegan más bien un papel pasivo: vinieron a preguntar y recibir más que a discutir y debatir.

En este arcano el número seis, Los enamorados marca un alejamiento del esquema anterior en varios aspectos. En primer lugar, representa un problema específico (muy humano además): un joven complicado con dos mujeres. Por primera vez en nuestra serie del Tarot, la figura central no tiene el tamaño gigantesco y mágico de las anteriores, parece ser un humano normal que afronta el mundo y sus dilemas con los pies firmemente asentados en la realidad diaria. Este personaje nos muestra a un individuo con rasgos y vestiduras bien definidos, simbolizando así un paso más de la evolución de la conciencia hacia la conciencia individual, no la grupal, que está dirigida desde el exterior. Podemos ver en este joven la personificación del vigoroso y joven ego, preparado para afrontar por sí mismo la vida y sus peligros. No hay figura de autoridad a quién pueda acudir en busca de ayuda. Debe buscar en sí mismo la fortaleza para esta confrontación; debe asumir toda la responsabilidad por las acciones que emprenda relacionadas con ello. Ahora su problema se encuentra en el campo abierto de la conciencia, dónde él (y nosotros) podemos reconocer su familiar forma triangular.

El triángulo es la primera forma geométrica que simboliza una realidad fundamental humana y conectada con el alma. La verdad simbólica de esta afirmación se hace patente en la carta que estudiamos. En ella vemos dos figuras de mujer. En la psicología del hombre, como en la de la mujer, las figuras masculinas simbolizan habitualmente lo consciente, los logros intelectuales y el espíritu; las figuras femeninas (en la psicología de ambos sexos) simbolizan los aspectos corporales, las emociones y el alma. Es evidente que el joven que aquí vemos está emocionalmente comprometido con estas mujeres, cuerpo y alma. Quizá una de ellas atrae más su pasión sexual, mientras que la otra tiene en vilo sus sentimientos secretos y su aspiración espiritual.

En cualquier caso, cada una ejerce una atracción definida sobre el pobre joven, tanto literal como psicológicamente hablando. La más respetable de las dos, la que lleva la cabeza cubierta, a nuestra izquierda, posa su mano de manera posesiva sobre el hombro, mientras que la rubia de la derecha parece señalar a su corazón. Por encima de estos personajes, y sin ser visto aparentemente, un arquero alado también apunta al corazón del joven. Quizá este arquero esté relacionado con la mujer rubia o sea de alguna manera su aliado.

Los tres actores parecen no caer en la cuenta de la figura celestial. El joven se encuentra prácticamente paralizado entre estas dos mujeres que lo retienen como en suspenso. Parece como si cada una de las mujeres representara algo importante para él, pues mientras que con la cabeza se vuelve hacia la derecha, su lado consciente, el resto de su cuerpo está vuelto hacia la rubia de su izquierda, que es el lado del corazón. Está aparentemente destrozado por los impulsos en conflicto, dividido en su interior. Si tuviera que dar la espalda a cualquiera de las dos mujeres dejaría tras de sí la mitad de su ser. Resucitaría después destrozado y desolado por la suerte que le ha tocado, pues deberá desenredar los atributos y posibilidades proyectados en la mujer que dejó y reclamarlos como partes pertenecientes a su psique. Estos valiosos poderes de su interior es quedarán bajo la custodia de .

Cada una de estas mujeres ejerce una atracción lunar hipnótica, una atracción mágica, cada una parece pertenecerle de una manera misteriosa y comprometedora. Parece no poder desligarse de ninguna de las dos, en la realidad externa, pues ambas le pertenecen como parte de su realidad interna. En principio, si permanece en pie soportando las tensiones de sus deseos conflictivos y tratando de conocer a cada una de estas mujeres como seres individuales, este joven se liberará finalmente de la atracción mágica que ejercían sobre él, llegando a ser <él-mismo>. Hecho esto habrá dado un paso decisivo para su individuación. Si no lo hace así, su lado femenino, instintivo, manipulará sus emociones y su vida.

Dos mujeres antagonistas se enfrentan a la conciencia humana, manteniéndola paralizada impidiendo el progreso del ego hasta que puedan quedar resueltos sus elementos conflictivos. Estas dos mujeres encarnan de modo más humano y accesible los poderes de la Virgen y de la Gran Madre.

La primera encarnación humana yang fue presentada bajo el aspecto dual de dos sacerdotes. Ahora aparece la primera encarnación humana del principio yin como dos mujeres. En la realidad simbólica y en la realidad exterior, lo que está más allá de nuestra conciencia se nos muestra como confuso y borroso.

La conciencia naciente, igual que lo hace la distancia física, nos produce a veces una especie de visión doble, de manera que lo que nos aparece en sueños o en otros materiales simbólicos como <> mujeres, sacerdotes o cualquier otra cosa, se enfocará más tarde en un individuo. De hecho, acabamos de observar este mismo proceso cuando la humanidad, vista anteriormente como los dos sacerdotes, es presentada ahora como un solo personaje: Los enamorados.

Este joven se encuentra emocionalmente involucrado con estas dos mujeres. Las dos son posesivas y en el actual estado de inconsciencia él se halla realmente poseído por ellas. No tenemos la clave para entender los detalles específicos del drama que se desarrolla en esta carta. Somos libres, pues, de rellenar los espacios poco claros como nos indique nuestra visión interior y nuestras necesidades individuales y a partir de nuestra situación cultural actual.

En la vida exterior, Los enamorados presenta una situación en la que el protagonista se ve forzado a una elección de una de las dos mujeres ahora; pero, psicológicamente hablando, debe de llegar a un acuerdo también con la otra mujer si quiere si quiere conseguir su plena estatura de hombre. Sea cual sea la que deje atrás, ésta le va a seguir hasta el fin del mundo, no quizá literalmente (aunque esto pueda suceder) sino psicológicamente. Sabemos por experiencia cuán exigente, obsesivo e incluso acuciante puede perseguirnos algún aspecto de nosotros mismos que tratamos de relegar al inconsciente. . Si se siente abandonada, cualquiera de estas dos mujeres puede volverse contra su inexperta juventud.

Los enamorados se presta a varias interpretaciones. La mayoría de los escritores tiende a ver a estos personajes, alegóricamente más que simbólicamente: la mujer de la izquierda como si llevara una corona que personifica el Espíritu Puro, mientras que la rubia representa la carne Pecadora.

En consecuencia, se considera como el triángulo en el que interviene la esposa contra la amante. La opinión pública actual acepta mejor que, ante este dilema, un hombre resuelva descartar a la madre de sus hijos a favor de un modelo más joven. O, si lo prefiere, puede traer a la luz pública su relación extra marital impunemente, de modo que el triángulo dibujado en Los enamorados presente menos problemas y conflictos que antes. Incluso el que se vivía en secreto culpabilizador recibe ahora aceptación pública.

Para llegar a ser un hombre, Los enamorados ha de liberarse a sí mismo de la atracción regresiva de cualquier útero que busque contenerlo y avanzar hacia la hombría. Como cualquier nacimiento habrá derramamiento de sangre, y también una nueva vida.

La conciencia del joven ego debe separarse de su fascinación mortal, rescatar su alma y, de este modo, enrolarse en la vida. A través de este juicio, Los enamorados (símbolo del ego) se convierte en el héroe (símbolo de la conciencia humana en busca de auto- realización).

A cualquier nivel de interpretación, esta carta presenta al ego con un reto que marca un paso importante en su iniciación. Podría decirse que el Papa ofrece una iniciación hacia la vida del espíritu. En esta carta el reto es el de conectar esta vida espiritual con la vida emocional y, a través del compromiso apasionado con toda la vida, conseguir una nueva relación con los demás y una nueva armonía con uno mismo.

Los enamorados se ve llamado a grandes visiones………..y a grandes conflictos. El conflicto es la esencia de la vida, y es un requisito previo necesario para todo crecimiento espiritual. El conflicto acerca a la persona al análisis, conduciéndola al principio del camino de individuación, estos conflictos son materia prima necesaria como primer ingrediente de todo crecimiento espiritual. Solamente a través de concienciarnos de nuestros conflictos, afrontarlos y sufrir con ellos, se puede encontrar una genuina paz. Esta paz no es la última meta, es solo un logro temporal, una etapa en el largo viaje. Iniciar un análisis en profundidad significa verse sumergido en conflictos cada vez más profundos, pero al mismo tiempo experimentar más profundos niveles de consciencia y paz.

En el caso de Los enamorados, salir del capullo de la inocencia puede ser la primera elección difícil que se le presenta en la vida, parece que debe evidente que debe hacer una elección y debe responsabilizarse de lo que de ella resulte ya que, como salta a la vista, un factor divino trabaja su espalda y por encima de él y va a influir en su decisión, si no fuera por el arquero alado, Los enamorados permanecería prisionero en los cuernos de su dilema hasta el fin de los tiempos. El fuego de la emoción va a darle el empuje necesario..

El arquero trae armonía al caos, haciendo posible la vida. Él es el espíritu, la encarnación del impulso vital.

Eros es en el sentido alquimista, el fuego divino que hay que mantener necesariamente para la Gran Obra y trascender el ego, y para el descubrimiento de sí-mismo. Una experiencia profunda de amor es a menudo el principio de búsqueda de la individuación. Todos hemos experimentado los dos efectos que producen la flecha del amor: da la vida y mata a la vez. Perderse en amor puede ser una muerte, la muerte de una existencia puramente centrada en el ego. Marca una fase nueva en la evolución hacia el encuentro de un centro trascendente.

En la carta ese pobre chico está ahí solo en la encrucijada. Este joven es un loco sin remedio, quizá es una ilusión que exista el libre albedrío. Nuestro poder de elección es realmente muy pequeño. En tiempos de stress emocional el destino parece decidir por nosotros sin que podamos evitarlo.

Viendo como actúan los dioses, uno se pregunta si vale la pena que Los enamorados se moleste en buscar una solución.

Al ser tan limitado el poder de decisión, el hombre está doblemente obligado a usarlo, lo más conscientemente posible y en cada encrucijada para, llegando a lo más profundo de sí mismo, encontrar su decisión.

Sea lo que sea lo que Los enamorados decida, vaya donde vaya, él debe llevarse a sí mismo consigo.

Importa menos cual camino escoja, que qué parte de sí-mismo hace tal elección.

El momento representado en esta carta es a la vez esperanzador y fatal. Esperamos, pues, que el joven dé de sí todo lo que tiene y ¡que rece un poco!

Los enamorados

-Amor, sexo, enamoramiento, atracción por dos mujeres (o por dos hombres), infidelidad conyugal.

-Titubeos entre dos cuestiones o negocios.

-Pruebas o disgustos sentimentales o matrimoniales.

-Antagonismo entre socios.

-Mal de amores, hombre mujeriego.







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