Limpieza y purificación de las cartas

Limpieza y purificación de las cartas

Cada persona va desarrollando su propia manera de limpiar sus cartas, por supuesto de acuerdo a sus creencia y recursos disponibles

Con el tiempo y el uso, las cartas se cubren de suciedad, tanto en física como energética. Al manipularlas aparece una costra producida por el polvo, la grasa de las manos e, incluso, la contaminación ambiental. De la mismo modo, a veces desde las primeras lecturas, pueden quedar impregnadas de energías inarmónicas de las personas que las toquen, del amiente en que se usaron y hasta del tema mismo que se consultó.

En esos casos, al barajar las cartas, las sentimos pesadas, se dificulta intercalarlas unas con otras y, al querer extenderlas sobre el tapete, no se deslizan con facilidad y tienden a quedarse pegadas. A veces no se pueden “cortar” (separar en montoncitos) pues están adheridas unas a otras como en bloque. A continuación te doy unas recomendaciones para su limpieza:

Limpieza física.

No las rasques ni trates de retirar las costritas que aparecen porque puedes dañarlas notoriamente. Usa una servilleta de papel, del tipo empleado en la cocina, una mota o paño de algodón. Humedécelo con Agua de Rosas, frota las cartas suavemente hasta retirar la suciedad y déjalas extendidas hasta que sequen (24 horas al menos). Entonces puedes colocarles una fina capa de talco y ya verás cómo se deslizan suavemente. Como medida preventiva manipula tus cartas con las manos bien limpias y secas.

Limpieza energética.

Cada cierto tiempo elimina energías densas que se adhieren a las cartas. Hay varias formas de hacerlo. Escoge la forma con la cual te identifiques más:

  • Algunos las extienden y las “frotan” una a una con algo vivo: un huevo de gallina, un limón u otra fruta que después se tira.
  • Otra forma es colocarlas extendidas sobre el tapete de tarot y se les esparce incienso en forma de círculos, decretando su limpieza energética.
  • También se pueden guardar con una turmalina negra y un cuarzo cristal, limpios y programados para tal fin.
  • Quienes practican Reiki, las limpian con sus símbolos armonizadores.

El hecho de limpiar las cartas en sí mismo es un ritual, por eso cada persona limpia, purifica y consagra sus cartas de una manera distinta.

Personalmente, cuando obtengo una baraja nueva preparo mi mesita de rituales y dispongo en ella los cuatro elementos: tierra (en un vasito pequeño, a ser posible de mi propia terraza o maceta), agua (suelo usar agua del mar, podéis usar agua mineral e incluso del grifo), aire (a través del incienso) y fuego (con la velita) y tanto en la preparación como en el inicio del ritual solicito la eliminación de impurezas así como energías existentes en ellas.

Procedo a limpiarla, entonces, pasando cada carta, una a una, por el humo del incienso y por la llama de una vela blanca; hay quienes, una vez hecho esto, la envuelven y la exponen a la luna; yo, sin embargo, mantengo la baraja compacta y la coloco dentro del círculo del ritual y las dejo ahí hasta el día siguiente, dejando que el incienso y la vela se consuman por completo.

Al día siguiente envuelvo la baraja en una tela y la expongo durante todo el día a la energía solar, continúo dejándola en el exterior durante toda la noche para cargarla con energía lunar.

La tela que ha de envolver nuestra baraja ha de ser de un material orgánico, de algodón, seda, etc. el color es indiferente, aunque parece que hay preferencias por el color violeta o morado, sin embargo, una tela de algodón de color blanco nos dará el mismo resultado.

La exposición de la baraja ante la energía lunar es conveniente que se realice mientras la luna está en fase creciente y/o luna llena, este proceso dura 7 días, aunque yo soy reacia a exponerla más allá del día siguiente a estar llena, pues considero que aunque no queramos verlo una vez que está llena comienza su decrecer, aunque cierto es que los efectos de la luna llena duran 3 días después de su plenitud. Así pues, durante estos 7 días mantengo la baraja, dia y noche, en el exterior.