viernes, 15 de abril de 2011

Cábala y Tarot II parte


Diagrama del Árbol de la Vida mostrando los 32 Senderos de Sabiduría.

El hombre tiene la posibilidad de entrar en contacto con las realidades representadas por estos mundos al modificar su estado de consciencia, este cambio de consciencia a voluntad es lo que se conoce hoy en día como magia.

Es en este sistema cabalista en el que se basa la construcción del Tarot, de esta manera tenemos 22 arcanos mayores que se asocian con las 22 letras hebreas y sus senderos de sabiduría correspondientes. Además el Tarot cuenta con 56 arcanos menores divididos en 4 palos o elementos, asociados a los 4 mundos cabalistas. De estos 40 son los dígitos del 1 al 10 representando a los sephiroth del Árbol de la Vida en los cuatro mundos y los 16 arcanos menores restantes son llamados "cartas de la corte" (Reyes, reinas, príncipes y princesas) representando el nombre divino de cuatro letras (IHVH) de nuevo en los cuatro mundos.

Tratar de trazar el desarrollo histórico del Tarot es una labor muy difícil.

Algunos autores remontan su origen al antiguo Egipto y nos dicen que fue llevado a Europa por sucesivas migraciones de gitanos, se apoyan también en el hecho de que los árabes utilizaban cartas numeradas del 1 al 10 para adivinación antes de la aparición de los arcanos mayores. El primer Tarot que aparece con la cantidad de cartas y el formato similar al Tarot moderno es el Tarot de Marsella. A partir de éste surgen dos corrientes, una adivinatoria y otra esotérica. Court de Gebelin llega al punto de decir que los arcanos mayores eran parte del proceso iniciático de los misterios Egipcios y que al candidato se le conducía a un gran salón debajo de la pirámide de Giza donde se le presentaban una a una estas imágenes simbólicas, sin embargo no hay nada que compruebe esta suposición. Lo importante de Gebelin no es el aspecto histórico, sino el hecho que por primera vez alguien declara públicamente que el Tarot es una herramienta de carácter iniciático.

Paul Foster Case, tal vez sea la autoridad más grande que haya existido sobre Tarot, nos da una versión diferente del origen del Tarot, podríamos decir que es parte de esa transmisión oral de los misterios occidentales. Él nos dice que después de la destrucción de la Escuela de Alejandría los maestros de sabiduría se dispersaron en busca de un nuevo lugar donde pudiera brillar el faro de la luz de la verdad. El lugar que encontraron fue la ciudad de Fez al Norte de Africa, en lo que hoy es Marruecos. Con el objetivo de preservar la sabiduría ancestral varios adeptos se reunieron en esta ciudad, no debía suceder de nuevo la casi destrucción del conocimiento sagrado, para ello idearon un libro de imágenes simbólicas que pudiera contener toda la sabiduría humana y divina.

Tomando como marco de referencia la sabiduría ancestral incorporada en la Cábala y con la idea de que una imagen puede transmitir conocimiento a los niveles profundos de la psique surge el Tarot.

Su introducción se realizo en las cortes europeas como una herramienta de enseñanza para los nobles (muchos de los cuales no sabían leer o escribir) por medio de la cual se mostraban los principios morales, éticos y psicológicos básicos que debía expresar todo noble a sus súbditos. De esta manera encontramos títulos de las cortes para las cartas del Tarot como El Emperador, La Emperatriz, El Rey, La Reina, El Bufón, El Paje, El Caballero, El Papa; y títulos asociados con virtudes morales como: La Justicia, La Temperancia, La Fuerza y El Amor (Los Amantes). Las primeras cartas de los arcanos mayores (al no haber imprenta) eran pintadas a mano por artistas y eran muy costosas. De hecho, hoy en día muchas de las escuelas esotéricas actuales piden a sus alumnos que ellos mismos pinten sus cartas. Pintarlas produce un efecto subconsciente particular que hace que el estudiante se identifique con cada una de las cartas que le permite usarlas para afectar su consciencia.

El primero en darle un orden al Tarot con correspondencias cabalistas, cuando menos públicamente, fue el gran ocultista francés Eliphas Levy, en su libro "Dogma y Ritual de Alta Magia" presenta correspondencias a las letras del alfabeto hebreo. Posteriormente, a finales del siglo XIX, surge la orden de la Aurora Dorada (Golden Dawn), que incluye en su plan de estudios el trabajo con el Tarot para fines del perfeccionamiento de la personalidad y adivinación. Un miembro de esta escuela, A.E. Wite, publica el Tarot de Rider (Nombre del editor), muy similar al de Case pero con velos y modificaciones. A partir de ese momento otros ocultistas desarrollan sistemas simbólicos y asociaciones ocultas a las cartas del Tarot. Oswald Wirth publica su Tarot Masónico y Crowley desarrolla un Tarot mágico con atribuciones muy personales.

De todos los Tarots el de Paul Foster Case es considerado como el más claro y fiel a las enseñanzas ancestrales. No tiene los velos de los demás y tiene un carácter definitivamente esotérico que transforma la personalidad de aquel que sabe cómo usarlo. Este es el Tarot que estaremos usando cuando lleguemos a un estudio más detallado en el curso del Viaje Interior. Con lo anterior no estamos diciendo que es el único Tarot efectivo, todos tienen algo que enseñar y ciertas personalidades podrán trabajar con otros juegos de Tarot diferentes con excelentes resultados. Sin embargo, para nuestro propósito de introducir al estudiante a esta extraordinaria herramienta encontramos el Tarot diseñado por Case como el más sencillo y comprensible.


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