jueves, 28 de abril de 2011

Los Arcanos Mayores II Parte

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VIII LA FUERZA

es una dama de cierta edad a quien la espada y la balanza vuelven incorruptible. Su corona la hace todopoderosa. Su soga la equilibra. Su significado profundo: la Justicia puede equilibrar, premiar o castigar. En este sentido es una carta de rigor, sin contemplaciones. Aquí no hay ayuda que provenga del cielo sino que la persona sólo debe esperar cosechar aquello que ha sembrado. De allí que los acontecimientos pueden ser buenos o malos. En general es una carta que pone límites, que no permite una gran expansión. Sin embargo, en un sentido positivo, puede significar una justa retribución. En este último sentido y al derecho, que las cosas ocurren como deseamos (aunque no tengamos necesariamente la razón de nuestro lado, en cuyo caso, al mismo tiempo, deberemos asumir las consecuencias kármicas de ello).

En el plano sentimental es una carta bastante dura, pues a menudo significa el fin de una ilusión, por ejemplo, un divorcio. También simboliza una persona separada o una persona que puede estar perjudicando al consultante, pero porque éste es el responsable. Apunta a señalar la justicia de los Hombres, cuestiones jurídicas y asuntos de papeles.

Invertida: acciones injustas por parte de superiores. Lo material no es su dominio; se sitúa en el más alto nivel de la conciencia (manto azul). Es la "custodia del umbral" y contabiliza y capitaliza nuestros errores y faltas; comprendiéndolas y pagando su precio podremos progresar. La Justicia del Tarot nos muestra que cada uno de nosotros es un juez implacable para sí mismo, pero no nos permite juzgar a los demás. Representa al Hombre enfrentado consigo mismo y ante sus grandes interrogantes. Sus correspondencias son el mes de octubre, el signo de Libra, las resinas aromáticas, la esmeralda, el verde oliva, el elefante, el áloe y el Oriente. Este arcano anuncia la prudencia en los consejos, la necesidad de poner orden, la búsqueda de soluciones positivas, la ausencia de compromisos, la resolución de un asunto, así como invertida también señala dispersión, desorden, autoengaño, el no asumir responsabilidades.

IX El Ermitaño

es un anciano de largos cabellos y barba. Este arcano se encuentra, sobre todo, en el dominio de lo mental. El anciano mira hacia la izquierda; es un signo de acción. Sus vestidos rojos cubiertos por un manto simbolizan las pasiones contenidas. Su lámpara enseña el camino, tanto a él como a los demás. El Ermitaño es la carta de los investigadores, de los que buscan el bien de la Humanidad. Esta carta sale con frecuencia para indicar a los médicos, o también una curación. La carta que aparezca a su derecha indica con frecuencia el objeto de sus búsquedas espirituales.

El Ermitaño puede ser tímido, secreto, solitario: busca la verdad y puede indicar la existencia de una eminencia gris.

Invertido tiene el valor delLoco al derecho, pone en guardia contra el orgullo y el egoísmo, o indica una salud deteriorada. La luz velada y las vestiduras corresponden a distintos grados del esoterismo. Indica que se está en el camino correcto, se es prudente pero constante y perseverante. Significa la persona que aprovecha las experiencias del pasado y no comete los mismos errores.
En el plano material debe ser interpretada como un freno controlado. Representa también la soledad, se desinteresa totalmente del plano afectivo. Por lo tanto favorece la soltería y se manifiesta contrario a la unión legal. Enfría los sentimientos, produce alejamientos, simboliza esterilidad, personas de edad. Invertida se interpreta también como personas viciosas, a quienes nada les importa o sin control sobre sus vidas. Tiene vibraciones saturninas y acuarianas. Sus correspondencias son el principio del otoño, el jazmín, el topacio, el verde pálido, el trigo, el narciso de las nieves, las montañas y las ciudades pequeñas.

X La Rueda de la Fortuna

es un arcano extraño. Los tres monos que figuran en ella señalan la naturaleza material del Hombre. Gira de derecha a izquierda e indica la afinación de esta animalidad, desde el mono de la izquierda (el instinto) al mono coronado (purificado). Es una carta de advertencia y reflexión. Indica que las cosas sobre las que se pregunta mejorarán, pero después pueden decaer (invertida, en consecuencia, dice que las cosas empeorarán aún un poco más, pero después abruptamente mejorarán). Y es un recordatorio evidente si observamos a los simios (en algunos mazos, uno de ellos reemplazado por un burro, generalmente el de la derecha): nos dicen que trabajamos "como bestias" para ascender en la vida, cuando creemos llegar a la cima nos creemos reyes con alas, corona y espada, es decir, con poder, pero en el fondo no somos más que monos disfrazados, como queda en evidencia cuando, al caer, desprovistos de todo boato volvemos a ser ridículos como monos. Desde ya, la idea de giro de esta rueda resalta el sentido de movimiento y continuo cambio. Representa entonces sucesos que se mueven hacia el cambio, gran evolución creativa, conceptos no convencionales. Su sentido de extrema rapidez hace de la Rueda una carta de modificaciones inmediatas. Es el fin de un ciclo, la posibilidad de algo totalmente nuevo. Tiene un sentido de inspiración feliz, de iniciativa. Indica que en el futuro próximo se quebrará de alguna manera la estabilidad existente por acontecimientos que aportarán una modificación a la vida del consultante, ya sea en relación con los sentimientos o con cualquier otro aspecto. Esta modificación es benéfica; trae felicidad inesperada, cambios monetarios beneficiosos, suerte, buen humor. Éxitos, condiciones nuevas y mejores, aunque no se pueda asegurar que sean duraderas. Buenos augurios para una futura unión. Invertida: un viaje peligroso, la posibilidad de un accidente, falta de dinero. Cerca del Enamorado indica una situación sentimental falsa, o un fracaso amoroso. Sus correspondencias son el mes de diciembre, el azafrán, el lapislázuli, el violeta, el mono, el abedul y los países fríos.

XI La Fuerza

es, en los juegos actuales, una joven mujer que domina a un león. El león representa las energías primitivas vencidas: eso significa que las fuerzas interiores y los sentidos ya están domesticados. Su sombrero es un símbolo de eternidad. Este arcano combina la inteligencia, la pureza de espíritu y la inspiración divina. Quien tiene la Fuerza en su Línea de Vida estará seguro de su vida interior, encerrando además una fuerte noción de sexualidad, pero controlada y bien dirigida. También se verá en esta carta, entonces, un sentido de procreación. La fuerza proviene del dominio de los instintos, permitiendo un razonamiento claro y el poder de dominar las circunstancias.

Indica una gran fuerza de voluntad, es una carta potente y llena de energía, una de las mejores del Tarot aunque siempre se requiere del propio esfuerzo para lograr decisiones acertadas y rectitud, gran magnetismo y poder sobre los demás. En el plano afectivo se interpreta como gran atractivo sexual que permite una relación feliz, salvo que aparezca acompañada por la Torre, donde se tratará de la dominación de una personalidad sobre la otra. Encuentros cargados de pasión y entendimiento. Enorme poder para llegar a las metas propuestas.

Tiene las valencias astrológicas de Neptuno y Marte. Es una carta de vitalidad, de salud triunfante, tanto física como mental y moral, de acción sin desvíos. Marca el gusto por la lucha y la conquista. Equilibra a la vez lo psíquico y lo material. Su fuerza se comunica a las cartas vecinas y puede atenuar los efectos de algún mal arcano invertido. Según algunos intérpretes, constituiría la fuerza capaz de regenerar al Hombre, la "kundalini" de los hindúes. Esta fuerza habría de ser domada "con gran industria", al decir antiguo, o sea, herméticamente, sin tensión ni violencia, como lo indica la facilidad –expresada por la impasibilidad del rostro– con que la mujer del naipe mantiene abiertas las fauces del león.
Invertida: las pasiones son mal dominadas y existe una cierta falta de comprensión y amor. Traduce entonces una inmovilidad difícil. Sus correspondencias son el signo de Leo, el incienso, el jade, el amarillo cobrizo, el león, el heliotropo, la sequía y los países situados al oeste.

XII El Ahorcado

es un hombre joven, cuya posición denota una inversión de los valores corrientes. Su cuerda blanca y negra lo une al mundo visible y al invisible. Suspendido por la pierna izquierda, es el deseo terrestre, detalle reforzado por el suelo verde al que está atado. Su cabellera, azul como su chaleco, le otorga la voluntad de actuar. Los cuartos crecientes de la Luna, astro cambiante, le confieren un cierto significado astrológico, así como los doce botones de su túnica, que recuerdan los doce signos del zodíaco. En una Línea de Vida, el Ahorcado significa una existencia más bien difícil. No es un símbolo de vitalidad ni de disposición para la lucha. El Ahorcado necesita aprender y compartir sus conocimientos. Es clarividente y tiene notables intuiciones. Puede indicar debilidades físicas al nivel de la sangre, los pulmones o los bronquios. Con esta carta aparece algo así como una necesidad de espacio y aire libre.

Invertido, el Ahorcado puede anunciar una ruptura definitiva en una cuestión afectiva, o bien un fracaso material. Más contundentemente, son sacrificios o sufrimientos con sentido, que sirven para algo. Invertido, los mismos sacrificios o sufrimientos, pero inútiles, sin sentido (la de colgar a alguien por los pies era una forma común de tortura en la Edad Media; dejar al condenado durante días en esta posición como castigo, sujeto al escarnio popular y soportando dolores inenarrables en las articulaciones, hepáticos, etc. La muerte sólo sobrevenía en caso de debilidad cardíaca o por una eventual gangrena).
Sus correspondencias son el sándalo, el ágata, el blanco nacarado para los signos de agua, el verde oliva para los signos de tierra, el rojo anaranjado para los signos de fuego y el azul ultramar para los signos de aire, la serpiente, el gato, el loto, la mejorana y los estanques. Obsérvese que la pierna suelta –el verdadero suplicio era con ambas piernas atadas– cuelga formando una cruz con la otra, para recordarnos el sufrimiento de Cristo como redención.

XIII La Muerte

el cambio de estado que representa la muerte significa en todos los planos el fin de un ciclo y el comienzo de otro, por el momento inasible. No es frecuente que se trate de una muerte física (salvo que en una tirada de salud aparezca con la Torre al derecho, o con el Diablo, siendo en este caso el intento de muerte por "agresión psíquica") sino más bien está indicando una gran transformación, un gran cambio positivo, el fin de una actividad o un amor para salir regenerado, que generalmente se da en forma intempestiva y, en ese contexto, dolorosa. Pero el dolor no está en los hechos, sino en la falta de preparación ante el advenimiento del Gran Cambio. Siempre existe un futuro renacer. En lo mental, un cambio total de ideas.

Invertida, indica que, o bien no hay cambios, o estos son negativos –dependiendo de cuáles le acompañen–. Se identifica astrológicamente con Marte y Escorpio.

Es un signo de inteligencia por su hoz, rápida y acerada. Es el triunfo de la vida sobre la muerte (la hierba vuelve a crecer alrededor del esqueleto) y de la reencarnación. Es También la Ley de Transformación del universo y del tiempo que pasa, un arcano implacable, donde las únicas fuerzas que ayudan a quien lo saca son la reflexión y la inteligencia (los brotes de hierba). Es el arcano de las épocas difíciles; anuncia cambios espectaculares. Sus correspondencias son el mes de noviembre, el azul verdoso, la amonita, el lobo y el cactus. No tiene fragancia.

XIV La Templanza

involucra un movimiento, el pasaje de un lugar a otro, mudanzas y traslados, pero este pasaje no está indicando un fin sino un principio. El ángel vierte agua de un cántaro a otro sin derramar una gota, impasible y seguro, compenetrado profundamente con lo que está haciendo, dando idea de un movimiento continuo y fluido. Esta idea de movimiento se debe interpretar en todo sentido. En general indica la superación de obstáculos, la obtención de los deseos, una nueva orientación hacia el consultante, marca una evolución, un progreso hacia un futuro mejor. Es una carta de conciliación, de armonía, de entendimiento. En el plano afectivo puede significar reconciliación. En un juicio, acuerdo entre las partes. Permite la adaptación a situaciones nuevas y aporta soluciones. El concepto de cambio puede simbolizar en el plano afectivo un amor o cambio de estado (por ejemplo, casamiento). Sus correspondencias astrológicas son Urano, Acuario, la Luna y el Sol. Sus alas, de color carne, no le confieren un carácter divino. Es la circulación de las energías con la armonía como finalidad. Su garganta amarilla favorece la palabra y la elocuencia, mientras que sus manchas rojas señalan la importancia de la actividad que supone: es la carta de las profesiones artísticas y los viajes. La Templanza es la búsqueda de equilibrio, consigo mismo y con el mundo. Las acciones gobernadas por su inteligencia tienen todas las posibilidades de triunfar, aunque las pasiones sean fuertes. A veces es demasiado espontánea y exige un poco de reflexión. Bien rodeada, indica buena suerte, invertida, denuncia una táctica errónea, una adaptación difícil o una inestabilidad nefasta para el equilibrio general. Sus correspondencias son el granate, el azul noche, el caballo, el narciso, la retama y los lugares públicos.

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