Los Arcanos Mayores III Parte

XV El Diablo

simboliza la materia que puede enceguecer y cortar todo destino de evolución con el ser humano. Los dos demonios inferiores que le acompañan, uno del sexo femenino y otro del masculino, están encadenados por sus pasiones. Sus manos atadas muestran que no pueden ser liberados sin la ayuda exterior. Respecto de lo afectivo, la sexualidad aparece aquí como única finalidad, uniendo a los seres sólo con fines egoístas y cada uno pensando en su propia satisfacción. Indica entonces una atracción puramente física que no está sostenida por el amor. Muestra el nacimiento de una relación de la cual la persona se arrepentirá.
En otros planos indica astucia, tendencia a la agresividad y rebeldía, el desorden, disminuye la lucidez. Es también la carta de la hechicería (cuando aparece con la Luna o la combinación Torre-Diablo-Muerte –en cualquier orden– indica “daño de muerte”). Chusmeríos, desequilibrios psíquicos, traiciones. Hace referencia al dinero, pero en su sentido de corrupción. Puede ser dinero mal habido y, por sus connotaciones espirituales, por juegos de azar. Fraude, estafa, problemas de todo tipo, egoísmo, y se identifica con Neptuno, Capricornio y Saturno.

El Diablo ha conservado, de sus orígenes divinos, las alas y las piernas azules, símbolos de acción. Muestra la lengua –símbolo en todas las culturas del conocimiento exotérico, es decir, revelado y transmitido– pero aquí empleado para el mal. Toma por una hoja una espada sin empuñadura, con la que hiere pero también se lastima, señal de la persona que no repara en herirse a sí misma para destruir a otras. Su cornacupia le confiere una inteligencia fecunda y original pero amoral. El suelo amarillo con estrías negras marca a esta carta con una fuerte sexualidad que puede aprisionar al sujeto. Invertida es “menos mala”, pero se la interpreta en el mismo sentido. Se corresponde con el almizcle, el diamante, el verde oscuro, la cabra, la orquídea y las grandes ciudades.

XVI La Torre

es la carta más nefasta del Tarot. Es sinónimo de catástrofe. Está representando a la torre de Babel en la que Dios castigó al hombre por su soberbia, diversificó los idiomas y ya no pudieron entenderse unos con otros. El rayo o fuego que viene del cielo simboliza el castigo y la caída. El hombre ha creído ser Dios y ha olvidado lo humilde de su condición. Es una carta maléfica, sinónimo de grandes dificultades, de ruina y de pérdida de todo lo obtenido.
Debemos observar que los personajes que caen de la torre no tienen de dónde asirse, perdiendo toda posibilidad de apoyo y de estabilidad. Indica que el camino tomado lleva a la catástrofe. Debe aconsejarse buscar una opinión autorizada y actuar en consecuencia. Con esta carta se recogen frutos amargos. En el plano financiero, fracaso o quiebra. En el sentimental, ruptura, divorcio, cambio completo y doloroso de la situación. Pérdida de seres queridos o accidentes y heridas. Sus correspondencias astrológicas son Marte y Plutón.

Invertida sigue siendo mala, pero de naturaleza atenuada ("algo se rescatará de la hecatombe"). Si sale junto a la Muerte y el Juicio, puede significar guerra, conflicto armado o prisión. Pero los brotes de hierba y sus ventanas nos recuerdan que tal vez no es necesario lanzarse desesperadamente al vacío sino descender algunos tramos de la escalera oculta y saltar desde las ventanas; así la caída será menor. Sus correspondencias son el ajenjo, el rubí, el rojo sangre, el oso, el pimentero y la caña de azúcar.

XVII La Estrella

es carta de consuelo, de influencia benéfica que viene del cielo, claridad que enseña y reconforta. Se aproxima aquello que se desea. También significa renovación del medio ambiente, con la llegada de nuevos y buenos amigos o de un dulce o consolador amor. Regenera y permite volver a florecer con armonía y espiritualidad. La figura femenina simboliza la naturaleza que libera sus secretos por obra del amor. Los cántaros con agua representan las polaridades yin y yang que se encuentran y armonizan, mezclándose en el estanque en un solo conjunto. Ver, entonces, la oposición no como conflicto sino como complemento.
Es la carta de la esperanza, de la buena suerte (la "buena estrella") y de una ayuda que puede ser tanto espiritual como material. Se debe considerar como una aurora, un mensaje de consuelo y fe, una luz que viene del cielo y disipa los malos presagios. Inspiración artística, revelación de una vocación, ayuda de amigos, superación de dificultades.

Invertida: mala suerte, pérdida de todo lo anterior. Está representada por una joven desnuda, símbolo de pureza y realización. El cántaro que cubre su sexo precisa que, por allí, todo es armonioso. Su rodilla izquierda, hincada en tierra, la vincula a la materia. Hace circular la energía por sus vasos. El pájaro negro que está posado en el árbol es la inspiración fecunda (el color negro, en la Gran Obra de la Alquimia, es el del Huevo Filosofal macerándose en el atanor –horno– que, al quebrarse, revelará la Piedra Filosofal gestada en su interior).
Quien posea este arcano en su Línea de Vida o lo saca con frecuencia debe esperar una gran suerte –tal vez como premio a los sacrificios hechos en su vida– o que el trabajo serio de finalmente sus frutos. Aunque las cartas vecinas no sean muy favorables, la Estrella abre las puertas a la felicidad y la esperanza. Otorga la inspiración a un creador y puede anunciar el encuentro del alma gemela. Es la carta de las fuerzas creadoras y del despertar de la conciencia, la del final de las pruebas. Sus correspondencias son con Acuario, Libra, Leo, Géminis y el Sol. La amatista, el violeta, el pavo real, el cocotero, la acacia, el cardo, las hierbas diuréticas y los manantiales.

XVIII La Luna

es una carta engañosa. Así como la Luna no tiene luz propia, sino que refleja la luz del Sol, de la misma manera está simbolizando un espejismo, algo que no responde a la realidad, sino que es un reflejo de ella. La Luna, que es tan cambiante, puede ser el origen de errores que perturben el equilibrio de la persona.
Ilusiones que no tienen sus bases asentadas en la realidad y, por lo tanto, posibilidad de decepciones. Los aspectos mentales positivos y negativos del sujeto, según caiga al derecho o invertida. En algún sentido puede significar fertilidad, por las cualidades femeninas de la Luna, y un crecimiento intelectual. Indica fluctuaciones emocionales, estados anímicos cambiantes, inestabilidad. También, al revés, puede significar falsedad, embuste, calumnias, discusiones. En ella todo es instinto e inteligencia, especialmente la material (el suelo amarillo indica el cuerpo). Los dos perros aullándolerepresentan nuestras necesidades instintivas al creer que lo imposible está más cerca de lo que la realidad indica (y la advertencia de no caer en el error opuesto: cuando señales a la Luna, siempre habrá estúpidos que se quedarán mirándote el dedo). El número de sus rayos simboliza el ciclo de la reproducción y la vida sexual, las dos torres unen el mundo mental al material. El cangrejo, animal asociado a la Luna con tanta frecuencia como el perro (la Luna es regente del signo de Cáncer, precisamente, el Cangrejo), afirma la fuerza autodestructiva del inconsciente.

Es el arcano de la imaginación y favorece a los escritores, a los poetas y a todos aquellos que utilizan lo imaginario (también los estafadores y vendedores de ilusiones), el sueño, la introspección. Permite llegar a las fuerzas ocultas en lo más profundo de nuestra personalidad. También puede anunciar una noticia relacionada con niños. Rige los intercambios materiales, el comercio y todo lo referente al agua. Indica también el magnetismo y el encanto personal de un ser. Invertida representa las ensoñaciones peligrosas, la dispersión de ideas, la pereza o la inconsciencia. También puede anunciar errores de juicio, dificultades en el comercio o una disminución de las facultades creadoras. En cuanto a la correspondencia filosófica, ésta se establece con Cáncer –como ya señaláramos– la Luna misma, Piscis, el ámbar, la perla, el carmesí, el delfín, el sauce y las islas.

XIX El Sol

es una carta muy fuerte y benéfica. Generalmente representa al propio consultante, en la mejor expresión de su personalidad. La actividad cósmica, símbolo de triunfo y amor. Siempre indica una superación.
El consultante se beneficiará obteniendo sus deseos y saliendo airoso de cualquier situación dificultosa por la que esté atravesando. Los dos niños que juegan bajo el Sol representan la pureza y la inocencia. El amor aquí es puro y desinteresado. Se tocan el plexo, nudo de energías emotivas, y la nuca, punto de equilibrio cuerpo-mente. Sus taparrabos azules simbolizan una sexualidad equilibrada y bien aceptada. Los 13 pétalos o "lágrimas del Sol" simbolizan las energías protectoras del Arcano sin Nombre, y el Sol la alegría de vivir y el deseo de construir.
Es una de las mejores cartas del Tarot, atenuando el efecto negativo de las cartas maléficas. El consultante tendrá una oportunidad feliz próximamente. Poder de creación, de razonamiento, de actividades. Muy armoniosa en el plano del amor marcando una conquista en el terreno sentimental. En lo material, es ganancia de dinero.

Es el triunfo sobre la Torre (los 16 rayos del Sol y las dos piedras que recuerdan los guijarros amarillos) ya que las energías se han transmutado positivamente. Las lecciones, bien comprendidas, han sido aprovechadas, y la construcción del muro se ha hecho posible gracias a la inteligencia y al trabajo.

En buena posición puede significar una cierta celebridad, presente o por venir, si sale junto al Juicio. Predispone a la medicina y a todos los oficios relacionados con el manejo de dinero. Invertida, pierde su fuerza y anuncia un cierto orgullo destructor, egoísmo o pérdidas materiales. Sus correspondencias cabalísticas son el Sol mismo, Leo, el verano, la canela, el platino, el amarillo dorado, el gavilán, el girasol, el olivo y los países y climas cálidos.

XX El Juicio

está simbolizando el Juicio Final, la Justicia que viene del cielo. Es el juzgamiento del mundo inferior por el mundo superior. La actitud de los personajes, sin embargo, no es de temor, sino de espera y fe, pues después del Juicio viene la Resurrección. En este sentido, indica la hora en que se hará un examen de todo lo realizado y se producirá el renacimiento. Es una carta de extrema rapidez, muy fuerte y que tiene el poder de acentuar los efectos de la carta vecina; en general es benéfica. Indica que habrá nuevas posibilidades que beneficiarán al consultante. Como el rayo que viene del cielo, esta carta tiene efectos instantáneos y precipita los acontecimientos. Se debe guardar siempre el sentido de algo inesperado que irrumpa repentinamente en la vida del consultante.
En el plano sentimental es buena, pues permite ver con claridad, por lo tanto, no induce a error. Posee dos símbolos trascendentales: el de la posteridad (el ángel) y el de la resurrección de Lázaro (el hombre saliendo de su tumba). La trompeta no es la de un llamado exterior, sino una advertencia interior.

La bandera que enarbola el ángel lleva una cruz, signo de un sacrificio necesario para poder aprovechar las ventajas benéficas de este arcano, que representa la victoria de la conciencia. Si es sacado por una persona poco ambiciosa puede, por el contrario, indicar cambios dolorosos. Normalmente, esta carta indica el fin de una prueba social, la realización de un proyecto, la salud recuperada o el nacimiento de un niño en la familia. Es un arcano de renovación. Junto a la Muerte, el Juicio marca el final de un período triste. También puede anunciar justas recompensas, la celebridad o acontecimientos felices para todos aquellos cuya profesión implica un trato intenso con el público. En la tradición, este arcano es el de los factores hereditarios y genéticos del Hombre. Invertido, el Juicio representa una acción torpe, dificultades sociales o ambiciones desmesuradas. Sus correspondencias son Escorpio, Marte, Plutón, el incienso, el ópalo, la naranja, el águila el hibisco, el nogal, la amapola, los yacimientos arqueológicos y los teatros antiguos.

XXIEl Mundo

es otra de las mejores cartas del Tarot. Debe ser considerada como el entorno muy bien dispuesto hacia el consultante (pero opuesto si aparece invertida), una cúspide, lo máximo que se puede alcanzar en una situación determinada, la realización de deseos, armonía, el triunfo después de la búsqueda, la llegada a la meta. Carta de evolución que permite alcanzar planos superiores tanto en conocimientos como en comprensión y armonía espiritual. En el plano material también es excelente, pues permite acceder a las metas. El amor aquí es noble, brillante e impactante. Llega el amor de la vida. Suerte en todos los ámbitos. Poder sobre los acontecimientos.
Representa a nuestro planeta y también a nuestro yo interior en armonía y equilibrio con él. La mujer desnuda simboliza a la madre tierra. El ángel, el águila, el toro y el león representan los cuatro estados de la materia: el aire, el agua, la tierra y el fuego. Se trata de una alegoría conocida por todas las religiones, y corresponde a la Perséfone de los misterios de Eleusis, a la Isis egipcia, a las vírgenes negras de los cristianos o a la bella durmiente del bosque de la fábula infantil. Es la quintaesencia de los cuatro elementos antes citados; sería entonces el Mundo purificado que se corresponde con el mito del Hermafrodita, la perfecta unión entre lo masculino y lo femenino.

Por extensión, la buena relación con el entorno (familia, amigos, compañeros de trabajo) o que éstos concurren a nuestros planes, de donde es obvio que, invertida, uno de sus significados más fuertes será el de una mala relación con los demás.

Para quien ha logrado conocerse y aceptarse sin complacencia ni severidad, el Mundo indica la ruta de la evolución. Quien lo posee en su Línea de Vida o lo saca con frecuencia tiene tendencia a la armonía interior. Su único obstáculo será la facilidad. Junto con el Juicio, es un signo de imposición de la propia voluntad o metas sobre los demás. Sus correspondencias son el Sol, Saturno –por la introspección necesaria para tener el control– Marte y Júpiter, la violeta, el ónix, el índigo, el cocodrilo, el espino, la higuera y los lugares relacionados con las profundidades de la tierra.