viernes, 5 de agosto de 2011

Tarot Angélico, Koboltización del mazo

 
Koboltizar es un proceso por el cual un objeto puede convertirse en un cuerpo temporario o definitivo de una criatura espiritual, en este caso un ángel.

Procedimiento

Se necesitarán los siguientes elementos:
- Pasta de Ángeles Custodios, o incienso en grano
- Cirio alquímico de Ángeles Custodios o vela blanca purificada

- Destilado alquímico de la Virgen o en su defecto, el siguiente preparado: colocar en un frasquito de vidrio igual cantidad de agua bendita y aceite de oliva de primera prensada de buena calidad, teniendo la precaución de dejar un espacio libre proporcional a la tercera parte, de este modo el área que queda vacía permitirá hacer una adecuada agitación a fin de que ambos elementos se mezclen. Se bate siete veces y se rezan siete Glorias.
Cabe aclarar que el mazo que se va a koboltizar no podrá ser utilizado para otro fin que no sea tirar el Tarot Angélico.

Pasos a seguir:

1º- Poner la pasta alquímica o el incienso
2º- Encender el cirio alquímico o la vela blanca purificada
3º- Rezar:
- 1 Padre Nuestro
- 1 Ave María
- 1 Credo

Se cierra el mazo poniendo la primera y la última carta enfrentada mirando hacia adentro (desde afuera se ven ambos reveses) y se coloca sobre el humo de la pasta alquímica o el incienso en combustión, sin apoyar el codo sobre la mesa y se dice:
“Santo y Omnipotente Dios, creador de todo el Universo dispón con tu sello que este objeto se convierta en criatura de tu reino”.

A los fines prácticos para cerrar el mazo se pueden separar los Arcanos mayores de los Menores y poner las caras enfrentadas, así se estaría cumpliendo una doble función, por un lado el mazo queda cerrado y por el otro al comenzar con las tiradas los arcanos ya quedan separados.

Paso seguido se toma el destilado alquímico o el óleo preparado, en cuyo caso se volverá a agitar siete veces rezando siete Glorias, y se pasa luego a la etapa de la unción. Se humedece el pulgar en óleo y se pasa por los cuatro lados del mazo sin hacerlo en las caras.
Finalizando esto decimos:
“Permite Señor que sea morada transitoria de tus ángeles te lo pedimos por la mediación de la Santa Virgen María, reina de los Ángeles, de los cuatro Arcángeles San Miguel, San Gabriel, San Rafael y San Uriel, de tus santos y doctores de la iglesia, especialmente San Cipriano (nos referimos a la figura del Santo cuando fue Obispo de Cartago, en su misión de luz), Santa Elena, Santo Tomás de Aquino”.

A continuación se envuelve el mazo con un trapito en forma de tirabuzón (el paño debe tener aproximadamente 10 x 30 centímetros) y se deja descansar al menos 24 horas.
Cuando las cartas se gastan se cortan con una tijera y se queman.
Es de tener en consideración que no se debe tener más de un mazo Koboltizado por vez.
El mazo cumple la función de llamar al ángel, que se mantiene solo por unos instantes en el mazo, luego pasa a la garganta del tarotista, éste es el objetivo y el mazo solo es un vehículo, soporte o embarque. No se rige por la iconografía o el significado como el tarot convencional.

Lo más importante es el arte de la canalización. Si falta una sola carta no hay canalización, deben estar todas.
Hay un rito de tirada para cada coro, son ritos fijos y rígidos, no se pueden modificar. El tarot se usa para el embarque que lleva a una realidad diferente, la del ángel, para que sirva a la humanidad.

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