viernes, 2 de diciembre de 2011

Introducción a las cartas del Tarot: El Mazo


Para aprender las artes de la adivinación y el Tarot, utilizar cualquier mazo preparado especialmente para introducirte en la misma, será suficiente. Sin embargo, debemos tener algunas consideraciones para aquel mazo, las cuales no sólo se restringen a ser de uso exclusivo para la adivinación, sino que jamás deberá ser prestado a cualquier otra persona.

Estas restricciones se basan en el hecho que todos los fenómenos parapsicológicos se basan en la existencia de un soporte psíquico que nos sirve como un medio para realizarlo, el cual puede ser conocido de diferentes formas de acuerdo a la tendencia que nosotros sigamos: chi, mana, fluido astral, etc.

Sea cual fuere el nombre, nos servirá para producir fenómenos mágicos y la podemos comparar a un gas invisible que nos envuelve y adquiere nuestras características personales. Por ello, cuando tocamos un objeto, no sólo dejamos nuestras huellas dactilares, sino también nuestras huellas psíquicas.

Debido a esta razón, el mazo que nosotros adquiramos para realizar la lectura de las cartas del Tarot debe estar sellado y sólo puede ser tocado por nosotros, ya que nuestra influencia psíquica será que lo que lo cargue y se convertirá de esta forma en una prolongación de nuestra psiquis. Sólo cuando cumplamos con estas disposiciones, nuestras predicciones serán más certeras.

El tipo de mazo

Antes de decidir con qué mazo nos vamos a comprometer, debemos examinar con cuidado los modelos existentes en el mercado y será conveniente tener en cuenta el tipo de dibujo que exhibe.

Los dibujos clásicos son mejores, debido a que el modernismo ha hecho que haya confusión al momento de interpretar lo que las cartas nos dicen. El tarot más simpático para nuestra psiquis se pega en nuestra mano.

Luego de haber adquirido nuestro mazo, debemos guardarlo en una caja de madera que esté recubierta con un paño de seda de color morado y sólo debe utilizarse cuando sea necesario. La seda debe ser natural, ya que los elementos sintéticos son malos conductores de la energía psíquica. Además, la elección del color debe ser de alguna de las variantes de los colores fríos que hagan referencia al azul o al rojo en tonalidad violeta, ya que representa a Urano: el planeta de la intuición.

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