Barajas históricas: Tarot Siciliano


El origen del tarot es oscuro. Tal vez, se remonte, como otras cartas de juego, a los tiempos de los antiguos egipcios, desde el momento que los estudiosos han reconocido los arcanos mayores en los jeroglíficos. Por el contrario, otros estudiosos han hablado acerca de notables semejanzas de las cartas de juego con los primeros juegos e ídolos orientales.

Otros estudiosos creen que los arcanos mayores fueron añadidos a la baraja para que en algunos juegos hubiera unas cartas que siempre fueran de triunfo. Esto es lo que las evidencias históricas parecen demostrar, ya que el tarot aparece en Italia entre los años 1430 y 1440 como una variante de la baraja italiana a la que se añaden 21 cartas de triunfo y una extraña carta suelta, el loco.

Hay dos tipos principales de barajas de tarot: las de adivinación y las de juego. Se diferencian por el diseño de los triunfos o arcanos mayores. En ambos casos, la baraja de tarot actual consta de 78 cartas, que se dividen en los 22 triunfos o arcanos mayores y cuatro palos de 14 cartas cada uno (56 arcanos menores). Los dibujos de los arcanos mayores de las barajas de adivinación suelen basarse en las características del Tarot de Marsella o bien en la equivalencia entre los números naturales del 1 al 22 y las 22 letras del alfabeto hebreo

A lo largo de los años han surgido diversas teorías sobre el origen del Tarot que por un motivo u otro han sido descartadas por la mayoría de estudiosos del tema; aun así hay muchas personas que no las descartan o incluso las consideran ciertas o al menos posibles, es decir, no existe un consenso total.

Uno de los primeros tarots de los que se tienen noticia es el

 

Tarot Siciliano

Su aparición data de entre 1730 y 1740 esta variante local del tarot está sembrada de enigmas. Se desconoce cuándo surgió exactamente. Seguramente fue introducido en Sicilia a través de Roma. Está influenciado por el tarot minchiate, pero los diseños originales eran probablemente de origen florentino. Tiene muchas imágenes únicas y algunos nombres también varían. Cuando este tarot, aparece en Sicilia tiene sólo de 64 cartas, mucho más pequeño que los típicos mazos de Tarot, por lo que se llegó a pensar que era un simple juego de cartas utilizado en el siglo XVII, pero realmente no era así y con el tiempo se descubre que su fin siempre fue predecir el futuro.

Las características peculiares más destacadas del tarot siciliano son las siguientes:
Su diseño parece transmitir una reverencia hacia el poder femenino, que es único entre las barajas de este período. Su versión de la carta de los amantes, coloca a la mujer en la posición de control en lugar del hombre. Ella tiene su flecha como una varita mágica, como si ella tuviera el poder de atraer o rechazar pretendientes a su antojo.

Los cuatro palos son españoles: oros, copas, espadas y porras en vez de bastones, como suele ser habitual en las barajas italianas.

Las cartas numeradas no van del as al diez, sino del cinco al diez. Una excepción es el palo de los oros, que tiene también el as y el cuatro. Esta última carta servía para estampar el sello fiscal y no se utilizaba en el juego.

Además del Loco (il Matto), añadieron otro triunfo sin numerar: la Miseria, que también fue conocido como la Povertà, la pobreza. El Bagatto (el Mago) se denominó Bagattino, cuya traducción al español sería algo así como el Prestidigitadorcillo, y en ocasiones I picciotti, que vendría a significar en siciliano, los pardillos. En vez de estar realizando el truco de los cubiletes tiene sobre la mesa unas monedas y dos cartas cubiertas. Es probable que esté representando un truco habitual de los trileros que consiste en pedir al espectador que identifique, después de marearlas, dónde está una carta entre las tres que tiene sobre la mesa.

El Papa y la Papisa fueron reemplazados por otros dos triunfos: la Miseria y la Constancia. Esto no es sorprendente, el Papa y la Papisa tendieron a desaparecer o ser sustituidos en muchas variantes locales, lo realmente desconcertante es que escogieran la virtud de la Constancia. Uno de los grandes enigmas del tarot es por qué no incluyeron la virtud de la Prudencia con la Fortaleza, la Templanza y la Justicia, ya que así estarían completas las cuatro virtudes cardinales.

El Colgado no aparece bocabajo, sino ahorcado por el cuello. Parece evidente que la variación simplemente trataba de adaptar un concepto extraño en Sicilia a otra imagen más comprensible.
 
El cambio más difícil de entender es el que hicieron en el triunfo del Diablo, que reemplazaron por un barco. Se cree que tal vez la tarjeta de Diablo fue considerada un ejemplo de la vulgaridad de lo profano y plebe, tan grosero como el lenguaje vulgar y un elemento ofensivo en el Tarot.


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