El tarot como terapia Emocional I Parte

El verdadero fin del Tarot es el autoconocimiento. Las imágenes del tarot y sus símbolos establecen un puente entre la mente consciente e inconsciente. De allí que observando las imágenes, e identificando lo que nos inspiran, podemos captar patrones de conducta que antes no veíamos o no reconocíamos.

Por regla general el aspecto inconsciente de cualquier suceso se nos revela en sueños, donde aparece, no como un pensamiento racional, sino como una imagen simbólica y en muchas oportunidades confusa, inconexa o descontextualizada para nuestra mente racional. Esto se debe a un sentido críptico del símbolo, que sugiere de manera velada los contenidos mentales.

Aunque parezcan ser divagaciones de la mente, todo sueño tiene un valor como datos de nuestros contenidos inconscientes. Sabiendo esto podemos inducir sueños reveladores de nuestros contenidos inconscientes y lograr conectarnos con nuestra psiquis, con nuestros guías espirituales o maestro interno mediante la meditación en las cartas del tarot. Los arcanos sugieren e inspiran un significado que nos orienta en tal sentido, nos permite hallar consejos para el bienestar y estimula nuestro progreso personal.

Nos permite identificar aquello que nos causa dolor y retrasos y nos señala opciones para superarlos. El Tarot refleja el interior de la persona, su situación y tendencias. A través de él podemos ver significados recónditos de nuestra vida.

El enfoque terapéutico del Tarot propende al uso de los arcanos como guías de autoconocimiento y diagnóstico, pero también como estímulos para nuestro subconsciente en la consecución de los cambios evolutivos tendentes a contrarrestar modelos negativos de conducta y más aún, las creencias limitantes y castradoras subyacentes.

Aquí os ofrezco unas indicaciones sobre el trabajo terapéutico que  puede realizarse a través de los Arcanos Mayores del Tarot:

EL LOCO: Terapias con el niño interior, innovador e iniciativo, creativo y recreativo. Actitud novedosa, original y lúdica.
EL MAGO: Terapias de comunicación y creatividad. Practicas de liderazgo. Desarrollo y potenciación de habilidades.
LA SACERDOTISA: Trabajo con el sexto sentido, la receptividad y  el refuerzo de la intuición. Ejercicios de memoria. Terapias de revitalización y conexión con los ciclos femeninos y biológicos.
LA EMPERATRIZ: Terapias con la naturaleza,  relación con la madre, los orígenes y la tierra. La tradición.
EL EMPERADOR: Terapias con afirmaciones. Relación con el padre. Refuerzo del sentido de autoridad, equilibrio y búsqueda del centro.
EL SACERDOTE: Trabajo con la palabra. Búsqueda u orientación vocacional. Conocimientos de salud. Desarrollo de la comunicación oral.
LOS ENAMORADOS: Terapias de integración humana y familiar. Asociaciones, uniones y afectividad.
EL CARRO: Terapias corporales, dinámica. Deporte, vitalidad, tonicidad, dirección del impulso. Dominio del carácter, liderazgo.
LA FUERZA: Trabajo de la voluntad, persuasión, constancia. Terapias energéticas.
EL ERMITAÑO: Trabajo de meditación, introspección con respiraciones profundas. Activación de la contemplación. Visualización del brillo interior
LA RUEDA DE LA FORTUNA: Trabajo de la conciencia del tiempo, presente, experiencias pasada y proyección hacia el futuro. Agenda, organización de metas a corto, mediano y largo plazo.
LA JUSTICIA: Terapias de expresión escrita. Búsqueda del balance, trabajos de plano mental. Disciplina.